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Ceuta y Melilla dificultan las relaciones entre Marruecos y España

20 de febrero de 2021 - 11h40 - España

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Ceuta y Melilla pasan por una crisis económicamente dura desde el cierre de las fronteras con Marruecos el 20 de marzo de 2020. Ambos enclaves españoles ya no aguantan esta situación que ha llevado a la suspensión del comercio sumergido que aprovechaban las poblaciones



La crisis económica originada por el cierre de las fronteras entre Marruecos y España, se vive por ambos lados de la frontera. En Fnideq, donde unos 10 000 personas están sin trabajo y se encuentran sin ingresos debido a este cierre, los habitantes se manifestaron los 5 y 12 de febrero pasados para exigir un plan de reactivación económica. Con la ocasión, el gobierno marroquí invirtió un monto de 400 millones de dírhams (37 millones de euros) en 2020 para la construcción de una zona industrial en Tánger Med y Beni Ansar, así como los aeropuertos de Alhucemas y Nador.

Ceuta y Melilla, desde finales de los 80, se han especializado en la importación de productos de Asia y el comercio de contrabando de productos de primera necesidad al norte de Marruecos, en particular Fnideq, M’diq o Nador. Antes del cierre de las fronteras, estas actividades generaban cerca de 1,5 mil millón de euros al año, que no pasaban por el control del tesoro marroquí, llevando a las autoridades del reino a cerrar el 1 de agosto de 2018, la aduana comercial de Melilla, sin informar Madrid. En Ceuta, Rabat, cerró la frontera para el contrabando el 7 de octubre de 2019, sin consultar con el gobierno español. Esta decisión unilateral, también tuvo un gran impacto en la ciudad, pudiendo alcanzar el volumen de las exportaciones irregulares 750 millones de euros.

Los representantes de la sociedad civil de Ceuta y Melilla denunciaron esta tentativa de Marruecos de asfixiar económicamente ambas ciudades. Por el lado de Marruecos, las autoridades sugieren, según algunas fuentes diplomáticas, “un diálogo” con España. Pero, la realidad demuestra que la tensión entre ambos gobiernos es fuerte. Una prueba de aquello es la anulación de la cumbre bilateral del 17 de diciembre pasado en el último momento entre España y Marruecos, y la reacción el 3 de febrero de Nasser Bourita, ministro marroquí de Asuntos exteriores, respecto de los malos tratos sufridos por los jóvenes migrantes en las Islas Canarias.

Además de la cuestión de Ceuta y Melilla, la cuestión del Sahara está en el centro de la crisis entre Marruecos y España, sobre todo tras el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sahara por Donal Trump.

Por: Bladi.es

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